domingo, 18 de octubre de 2015

Representación y Prueba de Teorías Organizacionales- Bagozzi y Phillips

Este artículo es producto de una investigación teórica y documental que partió de la construcción conceptual del objeto de estudio y su caracterización e incluyó la revisión y análisis de algunos enfoques conceptuales sobre la sociedad civil, la participación y el Estado. Se aborda el constructo holístico, representado por Bagozzi y Phillips, con el fin de establecer correspondencias entre los conceptos y estructurar una malla teórica que refleje las relaciones conceptuales de la sociedad civil. 

El constructo holístico de Bagozzi y Phillips plantea tres tipos de conceptos y cuatro relaciones. En cuanto a los conceptos se identifican los teóricos, los derivados y los empíricos; y las relaciones son: las hipótesis no observables, la definición teórica, la regla de correspondencia y la definición empírica. Los conceptos teóricos son abstractos y no observables, consisten en descripciones de fenómenos proporcionados por frases que reflejan el vocabulario conceptual de la teoría. Los conceptos derivados, al igual que los teóricos, son no observables, pero están atados directamente a los conceptos empíricos y se encuentran en un nivel de abstracción menor con respecto a los teóricos. Los conceptos empíricos se refieren a las propiedades o relaciones, cuya presencia o ausencia en una situación dada puede ser conocida intersubjetivamente, bajo circunstancias apropiadas, mediante la observación directa.

viernes, 9 de octubre de 2015

Tipos de Teorías

(*) José Padrón (2004). Aspectos claves en la evaluación de Teorías. 
Las teorías suelen formar parte de redes teóricas, sistemas en los que algunas de ellas cubren hasta los límites más amplios del universo de hechos, mientras que otras cubren sectores internos muy específicos y otras cubren sectores intermedios. Muchas veces, los procesos de construcción teórica recurren a la estrategia de explicar un universo determinado de hechos  subsumiéndolo bajo la etiqueta de otro universo aun más amplio, para el cual ya existe una Teoría.
Entonces no hacen más que derivar de esta Teoría preexistente una Teoría particular, con lo cual la primera se convierte en Teoría General y la segunda en Teoría Específica o Especial. Según este criterio, tendríamos otros tres tipos de Teoría:
Teoría General: explica un universo de hechos hasta sus límites más amplios.
Teoría Intermedia: explica un universo de hechos propiamente incluido en el de una Teoría General.
Teoría Específica: explica un universo de hechos propiamente incluido en el de una Teoría Intermedia.
Tipos de Teoría según el nivel de elaboración, de madurez o de aproximación
Este criterio aparece propuesto por Bunge (1985), basado en el hecho real de que las investigaciones no son desde el principio perfectas ni logran plenamente su objetivo de una sola vez. Más bien, las teorías nacen imperfectas y progresivamente van madurando en el tiempo a través de sucesivos reajustes, cada vez con mayor elaboración y aproximaciones crecientes. Bunge propuso el término de "Profundidad", para referirse a este criterio, al cual corresponden los siguientes tipos de Teoría:
Teorías Profundas: las de mayor elaboración.
Teorías Semi-Profundas: de un grado intermedio de crecimiento y reajuste
Teorías Poco profundas: las de primer acercamiento.
Esto quiere decir que no todas las investigaciones están obligadas a generar Teorías Profundas. Algunas pueden válidamente orientarse a reajustar Teorías previas de menor grado de profundidad y otras a construir teorías de primer acercamiento. Precisamente, todo esto es absolutamente necesario para poder, gracias a la Crítica y a la Evaluación, ir generando conocimiento científico de calidad.
Tipos de Teoría según el lenguaje de representación
Este criterio se fundamenta en el hecho de que toda Teoría es una representación de un mundo, no el mismo mundo en sí. Por tanto, las Teorías tienen carácter simbólico (representacional) y, por tanto, tienen también carácter lingüístico. En ese sentido, las Teorías son un Lenguaje que representa un Mundo. 
Pero, por otra parte, existe el lenguaje natural, que utilizamos cotidianamente para expresar nuestras representaciones acerca del mundo circundante, en general. Y este lenguaje natural tiende a ser espontáneo, no demasiado controlado, de donde resultan palabras con múltiples sentidos, sentidos con múltiples palabras, estrategias de enmascaramiento y persuasión, etc., todo lo cual conduce a un alto grado de ambigüedad e imprecisión. Una convicción clásica dentro del pensamiento empirista y racionalista es que, si queremos que nuestras Teorías sean adecuadas, debemos sustituir el lenguaje natural por lenguajes artificiales dotados de mínima ambigüedad y máxima capacidad representacional. Fue así como surgieron los lenguajes formales de la lógica y las matemáticas, típicamente utilizados en la construcción de Teorías. Esto nos conduce a considerar otros tres tipos de Teoría:
Teorías Formalizadas: vienen presentadas en un lenguaje artificial, generalmente lógico-matemático (nótese que también los lenguajes gráfico-diagramáticos, especialmente los enraizados en laTeoría de Grafos, constituyen lenguajes artificiales). Para casos de Teorías formalizadas, véanse algunos ejemplos en Padrón (2002). Dependiendo del sistema formal utilizado, pueden considerarse varios sub-tipos de Teorías: las axiomáticas, las conjuntistas (predicados conjuntistas), las legaliformes (en forma de ecuaciones) y las no convencionales (como las reglas de reescritura en lingüística, algunas teorías en química y biología, los recursos diagramáticos, etc.). Nótese que, por más formalizada que sea una Teoría, siempre contendrá algunas secciones explicativas o de ampliación que vienen expresadas en lenguaje natural. Lo que quiere decirse con el término "formalizada" es que el núcleo completo de la construcción teórica viene dado en un lenguaje artificial.
Teorías Semi-Formalizadas: ofrecen algunas estructuras de lenguaje formal (fórmulas lógicas, por ejemplo) dentro de una exposición global en lenguaje natural. En general, es el caso de aquellas Teorías que distinguen sectores relevantes o críticos, que conviene formalizar, y sectores contextuales amplios, de menos riesgo, que viene presentado en lenguaje natural. También es el caso de las TeoríasPoco Profundas, vistas antes.
Teorías No Formalizadas: están construidas totalmente en lenguaje natural, pero utilizando recursos que eliminen las ambigüedades, tal como las "definiciones de términos", las "formulaciones proposicionales" (oraciones encadenadas), etc. 
Muchos en el seno de los enfoques empirista y racionalista sostienen que la formalización es un requisito indispensable de las Teorías Profundas. Algunos, incluso, llegan a considerar como Teoría sólo aquellas que vienen presentadas en cálculo axiomático (véase Bergman, 1971). Muchos otros, en cambio, consideran que la formalización es tan solo un recurso de claridad, pero jamás un fin en sí mismo ni tampoco una condición necesaria para las teorías profundas). El objetivo, más bien, está en prever algún tipo de estrategias que garantice la precisión, la credibilidad y la posibilidad de crítica.
Tipos de Teoría según la orientación explicativa
Este criterio se fundamenta en el hecho de que las explicaciones se orientan de acuerdo a diferentes estrategias. Podemos, por ejemplo, explicar un conjunto de hechos indicando qué hacen o para qué sirven dentro de su propio sistema, pero también podemos explicarlo indicando qué efectos condiciona o a partir de qué efectos viene condicionado, etc. Aunque son muchos y distintos los tipos de Teoría que pueden obtenerse bajo este criterio, consideraremos provisionalmente los siguientes:
Teorías Causales: son aquellas cuya explicación se orienta a establecer una relación de causa-efecto entre dos o más variables.
Teorías Funcionales o Teleológicas: la explicación se basa en la función que cumple un elemento dentro de un sistema o en su finalidad procesal-estructural.
Teorías Probabilísticas o Estadísticas: la explicación se basa en la frecuencia de ocurrencia de un hecho. Ejemplo: las investigaciones basadas operativamente en análisis de varianza y regresión múltiple.
Teorías Intencionales: típicas de las explicaciones acerca de hechos sociales, en que las acciones son interpretadas de acuerdo a la intención del actor.
Teorías Disposicionales: típicas de las explicaciones acerca de hechos orgánicos (incluyendo los humanos), en que los sucesos o comportamientos son interpretados de acuerdo a ciertas propensiones o tendencias.
Teorías Históricas: son aquellas cuya estructura explicativa se orienta a establecer relaciones entre unos y otros sucesos  ubicados en una línea de tiempo o a explicar un hecho presente o futuro sobre la base de una sucesión de hechos históricos precedentes.
Teorías Generativas: son aquellas orientadas a explicar unos hechos atendiendo al proceso básico y profundo en virtud del cual dichos hechos se generan.
Tipos de Teoría según su función dentro de la investigación
En el proceso de investigación las teorías suelen tener funciones diferentes. Por un lado, de acuerdo al momento o instancia en que se plantean, tenemos dos tipos:
Teorías de Entrada o a-teorías: las teorías pueden usarse como plataforma de entrada para la formulación misma del problema o pregunta de investigación. Se trata en este caso de teorías preexistentes que son seleccionadas como marco de análisis y de consideración con respecto a los objetivos de trabajo y a las perspectivas de desarrollo de las soluciones o respuestas. En las investigaciones descriptivas, por ejemplo, estas teorías de entrada pueden jugar un papel importante en lo que se refiere a la búsqueda de categorías de análisis y de criterios observacionales en general; en las investigaciones explicativas (o teóricas) las teorías de entrada constituyen una visión preliminar del problema bajo estudio (Einstein, por ejemplo, consideró la teoría electromagnética y aun la misma teoría del éter como teorías de entrada para la construcción de su propia teoría de la relatividad); en las investigaciones contrastivas o evaluativas las teorías de entrada son precisamente aquéllas que se someten a evaluación y crítica; y en las investigaciones aplicativas o tecnológicas las teorías de entrada constituyen el soporte esencial a partir del cual se proponen prototipos y aplicaciones de uso y acción.
Teorías de Salida o w-teorías: son aquellas teorías que cumplen el papel de hallazgos o explicaciones adecuadas a un determinado problema. Evidentemente, este tipo de teorías sólo existen en las investigaciones explicativas (aquéllas orientadas a producir teorías). Las Teorías de Salida constituyen el producto terminal de este tipo de investigaciones.
Por otro lado, de acuerdo a su utilidad con respecto a las exigencias empírico-teóricas o metodológicas, las teorías pueden tener una función más ligada a las necesidades observacionales y explicativas o más ligadas a las necesidades operativo-procedimentales. Según esto, tendríamos dos tipos de teorías:
Teorías de Servicio: son aquéllas que no guardan una relación directa con los hechos bajo estudio sino más bien con las condiciones metodológicas de trabajo. Por ejemplo, la Teoría de Probabilidades (en el caso de los diseños estadísticos) es una teoría de servicio muy útil para el tratamiento metodológico de una infinidad de problemas, independientemente del contenido específico de dichos problemas. Lo mismo ocurre con la Teoría de Conjuntos, de Relaciones y Funciones, las cuales permiten el manejo organizado de propiedades y conceptos, independientemente del contenido empírico y teórico de éstos.

Teorías Sustantivas: son aquéllas que guardan una relación directa con el contenido empírico y teórico de los datos de la investigación. Así, por ejemplo, la Teoría de la Acción ha sido en muchos estudios una importante teoría sustantiva para explicar los hechos discursivos, comunicacionales y lingüísticos.

Evaluación de Teorías y Enfoque Epistemológico


J. Padrón (2004). Aspectos claves en la evaluación de Teorías

Tanto la construcción como la evaluación de Teorías dependen fundamentalmente del Enfoque Epistemológico previamente adoptado, ya que es éste el que contiene los parámetros para concebir la naturaleza, la función y la estructura de las Teorías. De ese modo, el concepto de Teoría cambia según cada Enfoque Epistemológico. 

En el enfoque ‘empirista-inductivo’, el que está convencido de que hay una realidad externa independiente del sujeto que la conoce y de que el conocimiento de dicha realidad se genera a partir de los datos de la percepción sensorial y de la observación, la teoría es un hallazgo universal, aritmético y frecuencial, del patrón de ocurrencia, del modo en que se suceden los hechos, hallazgo que debe luego expresarse en términos de un sistema de leyes.

En el enfoque ‘racionalista-deductivo’, el que está convencido de que la realidad externa es independiente del sujeto que la conoce y de que el conocimiento se genera a partir de las capacidades del cerebro humano y de sus facultades de razonamiento, la Teoría es un diseño, una formulación mental, un invento, que imita aquellas estructuras universales y abstractas que son las responsables de los procesos observacionales aparentemente diferentes entre sí y que subyacen a las distintas casuísticas y a las observaciones y frecuencias aparentemente diferentes del modo en que ocurren los hechos.

Finalmente, en el enfoque ‘interpretativo-simbólico’, aquel que está convencido de que la realidad depende del modo en que la vemos y la pensamos y de que el conocimiento es producto de nuestras propias intuiciones internas, de nuestras vivencias y de nuestra propia conciencia, la Teoría viene siendo una especie de definición o de traducción del modo en que los grupos sociales y los individuos perciben los hechos desde su propia internalidad o desde su propia conciencia (para más detalles sobre las concepciones de ‘Teoría’ según el enfoque epistemológico, véase Padrón, 1996; para la noción de ‘Enfoque Epistemológico’ y sus tipos, véase Rivero, 2000 y Camacho, 2001).

En cuanto al uso de las teorías según el tipo de investigación (dentro de la trayectoria diacrónica de los Programas de Investigación), hay que decir que en las investigaciones descriptivas las teorías suelen tener el carácter de ‘teoría de entrada’ (véase más adelante), en el sentido de que esa clase de estudios, aunque típicamente no construye teorías, sí suele utilizarlas para definir las categorías, criterios y parámetros bajo los cuales elabora sus descripciones del mundo. 

En las investigaciones explicativas suele haber ‘teorías de entrada’ y, obligatoriamente, ‘teorías de salida’, las cuales constituyen el producto terminal en esa clase de estudios. En las investigaciones contrastivas o evaluativas (aquéllas que se orientan a determinar la adecuación de una o más teorías) las teorías constituyen, justamente, el objeto de estudio. Son aquello en cuyo análisis se centra el esfuerzo del investigador. Precisamente, este trabajo pretende servir, ante todo, a quienes desean desarrollar estudios contrastivos o evaluativos.

Finalmente, en las investigaciones aplicativas (aquéllas que se orientan a producir tecnologías, tanto materiales como humanas o esquemas de intervención), las teorías constituyen típicamente el sustrato inicial (con carácter de “teoría de entrada”) a partir del cual estos estudios derivan sus propuestas de acción, uso e intervención. Es evidente que, de acuerdo al tipo de investigación que se plantee, las teorías van a tener una función diferente. 

Resumiendo, puede decirse que las teorías constituyen puntos de partida (teorías de entrada) para el caso de las investigaciones descriptivas y aplicativas, que constituyen tanto puntos de partida como producto terminal para las investigaciones explicativas y que funcionan como objeto de estudio para el caso de las investigaciones contrastivas (evaluativas). 

Teoría de los Constructos Personales

El concepto de constructo personal, introducido por George Kelly(1955), representa la idea de que las personas construyen los hechos al predecirlos sobre la base de la experiencia y el aprendizaje. En este sentido, una teoría ha de ser sobre todo un marco de referencia para anticipar acontecimientos: su función primordial es la de contribuir a la predicción del futuro y a la exploración de sus posibilidades. Una buena teoría, por lo tanto, es aquella que resulta fértil en cuanto a la producción de nuevas ideas, investigaciones e hipótesis. El criterio de Kelly es idéntico al de Lakatos; un programa progresivo se distingue por su vitalidad en la formulación de predicciones y en la validación de éstas.

Un segundo criterio de bondad de una teoría, según Kelly, es su capacidad para generar hipótesis contrastables, que se traduzcan en "predicciones tan precisas que sean inmediatamente sujeto de verificación incontrovertible" (Kelly, 1955/1991, pág. 17). Por tanto, las hipótesis han de ser lo bastante precisas como para ser refutadas cuando no se cumple la predicción, si bien "nunca pueden ser validadas de forma definitiva". Kelly admite la utilidad metodológica del criterio de falsación, pero también se anticipa a Lakatos al contemplar la posibilidad de un cinturón protector de hipótesis que pueden modificarse para no poner en peligro el núcleo de la teoría.

En este sentido, autores posteriores a Kelly, destacan tres formas diferentes de invalidación. La primera, o invalidación cierto/falso es la única considerada por Popper, es decir, la que se produce cuando no se confirma una anticipación y como consecuencia se valida la hipótesis alternativa. La segunda, o invalidación de conexión es la que se produce cuando se revisa la hipótesis en lugar de la teoría, dando lugar a hipótesis auxiliares. La tercera modalidad de invalidación es la de no aplicabilidad, el cual promueve el desarrollo de algún constructo de orden superior al invalidado, bajo uno de cuyos polos queda subsumido éste como caso particular de la teoría, con lo que la aplicabilidad del subsistema subordinado al constructo invalidado se mantiene relativamente intacta.

Sin embargo, también anticipándose a Lakatos y, en cierto sentido, a Kuhn, Kelly admite que las hipótesis auxiliares no pueden multiplicarse indefinidamente y que, "una teoría debe considerarse modificable y, en último extremo, deshechable" (pág. 22). Kelly no propone criterios respecto a cuándo debe "deshecharse" una teoría a la luz de la evidencia en su contra, pues lo considera "una cuestión de gusto" (pág. 22). Sin embargo sí aconseja, como se vió forzado a hacer Popper ante las críticas de Kuhn, que no se abandone ante el primer fracaso, pues eso significaría que el científico se convirtiese en víctima de sus circunstancias.

Según él "en general uno se aferra más a las premisas de mayor importancia y abandona con presteza las que sólo revisten una relevancia temporal" (pág. 22). Una vez más, Kelly parece anticipar la diferencia establecida por Lakatos entre "núcleo duro" y "cinturón protector". Kelly no elabora mucho más sus propuestas, pues su objetivo es la formulación de la Teoría de los Constructos Personales, no sentar las bases de la filosofía de la ciencia.

La consideración de las teorías personales como sistema de constructos jerárquicamente organizado alrededor de un núcleo de premisas metafísicas infalsables o constructos nucleares, es decir, desde una epistemología post-positivista, conduce a una visión del desarrollo como sinónimo del proceso de reconstrucción serial del sistema, fruto de sucesivos ciclos de experiencia. En consecuencia, el desarrollo de los aspectos ontológicos y epistemológicos de dichas teorías personales va inextricablemente unido al desarrollo afectivo, pues el constructivismo concibe las emociones como ciclos de transición del sistema de constructos personales. 

martes, 6 de octubre de 2015

Ciencia normal y descubrimientos científicos

No todas las teorías pertenecen a paradigmas, también existen en periodos de crisis, o anteriores a los mismos paradigmas. En éstos últimos las teorías existentes son especulativas y sus descubrimientos no son las esperados, en general. Cuando coincide el resultado del experimento con lo que supone la teoría de tanteo, esta teoría dará paso a un paradigma.

Las características comunes a los descubrimientos serían la percepción previa de la anomalía, la aparición gradual y simultánea del reconocimiento, tanto conceptual como de observación, y el cambio consiguiente de las categorías y procedimientos del paradigma. Estas mismas características están incluidas en la naturaleza del proceso de percepción.

En la ciencia, la novedad surge dificultosamente de lo que proporciona lo esperado. Esta percepción de la anomalía abre un periodo en que se ajustan las categorías conceptuales hasta que lo anómalo se convierte en previsto. En este momento se habrá completado el descubrimiento. La ciencia normal, que no va dirigida a la novedad (sino que más bien tiende a suprimirla), puede ser efectiva para que surja esa novedad. 

La ciencia se hace así cada vez más rígida, en los campos a los que se dirige el paradigma hay una información detallada y una gran concordancia entre naturaleza y la teoría. Cuanto más preciso sea un paradigma, más sensibilidad habrá hacia la anomalía y a la pertinente ocasión de cambio de paradigma. 

Tras la asimilación del descubrimiento se pueden explicar los fenómenos y precisar menos y precisar los ya conocidos. Los descubrimientos no son los únicos elementos de cambio en los paradigmas. Si las anomalías producen nuevos tipos de fenómenos, una percepción más profunda es un requisito previo para los cambios de teoría. 


lunes, 5 de octubre de 2015

Matriz Epistémica y Conocimiento

De acuerdo a Martínez (1999), se entiende por matriz epistémica la base o plataforma de toda cosmovisión, ideología, teoría, paradigma científico y método. Está compuesta por una serie de axiomas, postulados y supuestos que establecen las condiciones de pensar, que cabe aclarar, no son conceptos o ideas, sino modos de percepción. Estos modos de percepción y formas de construir conocimiento definen el tipo de conocimiento que cada época e individuo construye, pues posibilita y simultáneamente limita sus interpretaciones, juicios, cuestionamientos y conclusiones.

En otras palabras, “lo que se recibe, se recibe de acuerdo a la forma del recipiente”, entendiendo que el recipiente es la matriz epistémica subyacente. Los supuestos, axiomas y postulados que se validan, bien sea por la experiencia personal o por el condicionamiento psicológico, permiten que cada individuo vaya construyendo su conocimiento en relación a la interpretación de sus experiencias. Este conocimiento, en retroalimentación, permite replantear o reforzar los supuestos y postulados que lo fundamentan. 

Por tanto las diferentes formas de conocer son un sistema complejo conformado esencialmente por modos de percepción, experiencias e interpretaciones que se retroalimentan entre sí, y sobre los cuales no es posible establecer un punto de observación objetivo, pues siempre el observador está inmerso en su propia matriz epistémica. Por tal motivo toda descripción es solamente una posible interpretación de la realidad (Lagos-Garay, 2004), una realidad que siempre esta “expuesta a nuestro modo de cuestionamiento”

.Es por esto que las maneras en que se construye, se valora y se valida el conocimiento, es decir, las posturas epistemológicas, no son universales. No obstante, la ciencia moderna pretendió instituir a la racionalidad analítica y al rigor cuantitativo como el fundamento de la legitimidad del conocimiento, apoyado por la razón instrumental y económica predominante. Desde mediados del siglo XX este supuesto ha sido motivo de un profundo debate, cuyos aportes han obtenido una atención y aceptación marginal y por ende han sido poco difundidos en los ambientes académicos y científicos.

Esto se debe a que indudablemente la ciencia positivista ha realizado aportes muy significativos a la humanidad (p. ej. en transporte, medicina, comunicación, etc.). Por estos éxitos, muchos de sus supuestos se siguen aplicando con cierta ingenuidad, mientras que conocimientos y teorías generados desde visiones alternativas generan mucho escepticismo y por desconocimiento son precipitadamente devaluados. 

Además las posiciones éticas de la ciencia positivista siguen siendo ambivalentes al permitir también prácticas científicas que atentan contra la integridad humana y ambiental. Son estas las razones para considerar indispensable evidenciar y demostrar justamente las bases epistemológicas que posibilitan y justifican estas problemáticas y a la vez aportar algunos elementos para fundamentar un pensamiento ambiental orgánico.

Construcción de Teorías

El Conocimiento es un proceso recurrente que integra de manera compleja hechos e ideas y para cuya comprensión es preciso abordar aspectos relacionados, entre otros, con disciplinas como la ciencia y la filosofía, la cultura y la tecnología, el arte y la economía El confrontar experiencias propias con experiencias ajenas, permite construir la teoría, entendida como elaboraciones de pensamiento aplicables a contextos diversos.

En esos términos, la aplicación es lo que permite reconvertir la teoría en práctica. El aprendizaje, retroalimentación de y con los mecanismos de formación social que existen en el entorno y que se estructuran en la práctica, constituye la fuente del nuevo saber. El conocimiento, crece en la medida en que circula, aumenta cuando se expone, sin agotarse por la circulación ni desgastarse por su exposición. 

Cuando se favorece el encuentro de pareceres y opiniones diversas se refresca el ambiente laboral al tiempo que garantiza resultados perceptibles en el corto plazo. La gestión del conocimiento, más que un aspecto estratégico o técnico, se articula íntegramente con los factores esenciales de la cultura de la organización.


sábado, 3 de octubre de 2015

Naturaleza de la Ciencia

Kuhn define la Ciencia Normal como aquella investigación basada en realizaciones científicas pasadas; realizaciones reconocidas por alguna comunidad científica particular, durante cierto tiempo, como fundamento para su práctica posterior. La ciencia normal se ve afectada por una serie de problemas, estos se pueden dividir en tres clases: la determinación del hecho significativo, el acoplamiento de los hechos con la teoría y la articulación de la teoría.

La investigación científica normal va dirigida a la articulación de aquellos fenómenos y teorías que ya proporciona el paradigma; el trabajo realizado bajo el paradigma no puede llevarse a cabo de otra manera, cambiar esto sería dejar de practicar la ciencia que define el paradigma, lo que supone una de las bases sobre las que giran las revoluciones científicas.

Los paradigmas no solucionan problemas, tan solo dan las bases para resolverlos de forma fiable, por ampliación de los paradigmas. La ciencia normal se ocupa de encajar la naturaleza en los esquemas de los paradigmas; lo que no encaja, ni siquiera se percibe, lo que implica que las zonas investigadas por la ciencia normal son mínimas.