No todas las teorías pertenecen a paradigmas, también
existen en periodos de crisis, o anteriores a los mismos paradigmas. En éstos
últimos las teorías existentes son especulativas y sus descubrimientos no son
las esperados, en general. Cuando coincide el resultado del experimento con lo
que supone la teoría de tanteo, esta teoría dará paso a un paradigma.
Las características comunes a los descubrimientos serían la
percepción previa de la anomalía, la aparición gradual y simultánea del
reconocimiento, tanto conceptual como de observación, y el cambio consiguiente
de las categorías y procedimientos del paradigma. Estas mismas características
están incluidas en la naturaleza del proceso de percepción.
En la ciencia, la
novedad surge dificultosamente de lo que proporciona lo esperado. Esta
percepción de la anomalía abre un periodo en que se ajustan las categorías
conceptuales hasta que lo anómalo se convierte en previsto. En este momento se habrá
completado el descubrimiento. La ciencia normal, que no va dirigida a la
novedad (sino que más bien tiende a suprimirla), puede ser efectiva para que
surja esa novedad.
La ciencia se hace así cada vez más rígida, en los campos a
los que se dirige el paradigma hay una información detallada y una gran
concordancia entre naturaleza y la teoría. Cuanto más preciso sea un paradigma,
más sensibilidad habrá hacia la anomalía y a la pertinente ocasión de cambio de
paradigma.
Tras la asimilación del descubrimiento se pueden explicar
los fenómenos y precisar menos y precisar los ya conocidos. Los descubrimientos
no son los únicos elementos de cambio en los paradigmas. Si las anomalías
producen nuevos tipos de fenómenos, una percepción más profunda es un requisito
previo para los cambios de teoría.
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