El Conocimiento es un proceso recurrente que
integra de manera compleja hechos e ideas y para cuya comprensión es preciso
abordar aspectos relacionados, entre otros, con disciplinas como la ciencia y
la filosofía, la cultura y la tecnología, el arte y la economía El confrontar
experiencias propias con experiencias ajenas, permite construir la teoría,
entendida como elaboraciones de pensamiento aplicables a contextos diversos.
En
esos términos, la aplicación es lo que permite reconvertir la teoría en práctica. El aprendizaje, retroalimentación de y con los mecanismos de formación social
que existen en el entorno y que se estructuran en la práctica, constituye la
fuente del nuevo saber. El conocimiento, crece en la medida en que circula, aumenta
cuando se expone, sin agotarse por la circulación ni desgastarse por su
exposición.
Cuando se favorece el encuentro de pareceres y opiniones diversas
se refresca el ambiente laboral al tiempo que garantiza resultados perceptibles
en el corto plazo. La gestión del conocimiento, más que un aspecto estratégico
o técnico, se articula íntegramente con los factores esenciales de la cultura
de la organización.
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