viernes, 9 de octubre de 2015

Teoría de los Constructos Personales

El concepto de constructo personal, introducido por George Kelly(1955), representa la idea de que las personas construyen los hechos al predecirlos sobre la base de la experiencia y el aprendizaje. En este sentido, una teoría ha de ser sobre todo un marco de referencia para anticipar acontecimientos: su función primordial es la de contribuir a la predicción del futuro y a la exploración de sus posibilidades. Una buena teoría, por lo tanto, es aquella que resulta fértil en cuanto a la producción de nuevas ideas, investigaciones e hipótesis. El criterio de Kelly es idéntico al de Lakatos; un programa progresivo se distingue por su vitalidad en la formulación de predicciones y en la validación de éstas.

Un segundo criterio de bondad de una teoría, según Kelly, es su capacidad para generar hipótesis contrastables, que se traduzcan en "predicciones tan precisas que sean inmediatamente sujeto de verificación incontrovertible" (Kelly, 1955/1991, pág. 17). Por tanto, las hipótesis han de ser lo bastante precisas como para ser refutadas cuando no se cumple la predicción, si bien "nunca pueden ser validadas de forma definitiva". Kelly admite la utilidad metodológica del criterio de falsación, pero también se anticipa a Lakatos al contemplar la posibilidad de un cinturón protector de hipótesis que pueden modificarse para no poner en peligro el núcleo de la teoría.

En este sentido, autores posteriores a Kelly, destacan tres formas diferentes de invalidación. La primera, o invalidación cierto/falso es la única considerada por Popper, es decir, la que se produce cuando no se confirma una anticipación y como consecuencia se valida la hipótesis alternativa. La segunda, o invalidación de conexión es la que se produce cuando se revisa la hipótesis en lugar de la teoría, dando lugar a hipótesis auxiliares. La tercera modalidad de invalidación es la de no aplicabilidad, el cual promueve el desarrollo de algún constructo de orden superior al invalidado, bajo uno de cuyos polos queda subsumido éste como caso particular de la teoría, con lo que la aplicabilidad del subsistema subordinado al constructo invalidado se mantiene relativamente intacta.

Sin embargo, también anticipándose a Lakatos y, en cierto sentido, a Kuhn, Kelly admite que las hipótesis auxiliares no pueden multiplicarse indefinidamente y que, "una teoría debe considerarse modificable y, en último extremo, deshechable" (pág. 22). Kelly no propone criterios respecto a cuándo debe "deshecharse" una teoría a la luz de la evidencia en su contra, pues lo considera "una cuestión de gusto" (pág. 22). Sin embargo sí aconseja, como se vió forzado a hacer Popper ante las críticas de Kuhn, que no se abandone ante el primer fracaso, pues eso significaría que el científico se convirtiese en víctima de sus circunstancias.

Según él "en general uno se aferra más a las premisas de mayor importancia y abandona con presteza las que sólo revisten una relevancia temporal" (pág. 22). Una vez más, Kelly parece anticipar la diferencia establecida por Lakatos entre "núcleo duro" y "cinturón protector". Kelly no elabora mucho más sus propuestas, pues su objetivo es la formulación de la Teoría de los Constructos Personales, no sentar las bases de la filosofía de la ciencia.

La consideración de las teorías personales como sistema de constructos jerárquicamente organizado alrededor de un núcleo de premisas metafísicas infalsables o constructos nucleares, es decir, desde una epistemología post-positivista, conduce a una visión del desarrollo como sinónimo del proceso de reconstrucción serial del sistema, fruto de sucesivos ciclos de experiencia. En consecuencia, el desarrollo de los aspectos ontológicos y epistemológicos de dichas teorías personales va inextricablemente unido al desarrollo afectivo, pues el constructivismo concibe las emociones como ciclos de transición del sistema de constructos personales. 

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