miércoles, 30 de septiembre de 2015

La emergencia de los descubrimientos científicos en la Gerencia

Un sistema complejo se define como aquel compuesto por varias parte interconectadas cuyos vínculos entre ellas contienen información adicional y oculta al observador. Como resultado de estas interacciones entre las partes surgen propiedades que no pueden explicarse  a partir de las propiedades de los elementos aislados, Estas propiedades que emergen se llaman exactamente así: propiedades emergentes.

En este sentido las organizaciones de individuos son sistemas típicamente complejos porque están en la naturaleza de las personas interrelacionarse. Y dado que cada cual es un ser único, con sus características propias, que conforman su identidad, carácter y personalidad, estas relaciones hacen de las organizaciones sistemas altamente complejos. La propia característica de asociación o relación laboral es un emergente del sistema empresa.

Por otra parte las organizaciones por ser sistemas abiertos intercambian materia y  energía con su medo ambiente. Esto las lleva a estar en una situación de poca estabilidad constantemente fuera de equilibrio. En este sentido, la complejidad comprende este comportamiento impredecible, la interdependencia de diversos sistemas simples para la toma de decisiones, la interacción de variables de diversa índole.

Hacia el exterior de la organización, la globalización económica, el funcionamiento dinámico de las redes informáticas, la necesidad de innovar para ser competitivos y romper fronteras creando alianzas estratégicas son solo algunas de las fuertes presiones que se ejercen sobre las organizaciones. Lo complejo lleva, supone o expresa emergencias. Como lo que es del orden del acontecimiento nuevo y no previsible, la emergencia es una noción crucial para comprender la complejidad. El surgimiento de la vida fue una emergencia en relación al dominio de lo no-vivo; un descubrimiento científico es una emergencia en relación al conjunto de conocimientos ya consolidados; La emergencia habla acerca de una combinación original de elementos o padrones ya existentes. En las palabras de Hubert Reeves, “esas combinaciones son portadoras de propiedades nuevas, definidas emergentes, que no preexistían absolutamente en los elementos aislados.

En la complejidad organizacional de la nueva gerencia se hace énfasis en la concepción de las corrientes del pensamiento complejo concebida desde el punto de vista del recurso humano como el capital intelectual, estrategia de éxito, que se implementa, para el proceso de competencias, lo que se denomina ciclo de desarrollo. Los expertos en desarrollo de capital intelectual han demostrado que las competencias actitudinales son parte innata de la persona y, por tanto, son más difíciles y complejas de aprender y de adquirir, aunque en la mayoría de los casos se pueden desarrollar.

La complejidad está llegando a un grado tal que quienes toman decisiones deben agudizar su entendimiento para escoger con cuales inconvenientes pueden convivir, durante cuanto tiempo y con que grado de intensidad.  El arsenal tecnológico de hoy día permite resolver problemas de producción, comunicaciones, transporte, etc., pero al mismo tiempo tiende a crear contaminación ambiental, exige una gran inversión económica en la formación de recursos humanos especializados y hasta crea interrogantes acerca del dominio que sobre el ser humano puede generar esa tecnología creada por él mismo. El bienestar y el crecimiento económico de un país puede acarrearle a éste situaciones críticas producto de "los problemas del progreso".

Todas estas realidades significan retos de alta complejidad en las organizaciones modernas, por ser en ellas donde suceden casi todos los fenómenos de la vida humana. La densificación de la estructura de las relaciones interorganizacionales genera tensiones y complejidades que constantemente obliga a replantear y repensar la labor y las exigencias del líder/gerente y al escrutinio permanente de su entorno. Estas realidades a su vez van creando un estado tal de interdependencias, que hace cada vez menos capaces a las instituciones de resolver sus problemas por sí mismas, pues requieren del concurso creciente de otras organizaciones. La espesa red de interrelaciones se va haciendo más extensa y compleja, convirtiéndose en un desafío para el gerente endocéntrico, que ve la complejidad casi únicamente dentro de su organización y no fuera de ella. Por el contrario, el gerente exocéntrico reconoce la complejidad interna pero valora la externa en sus justas dimensiones y le asigna una importancia creciente en la toma de decisiones.

El debate científico entre las perspectivas moderna y postmoderna le brindan a la actividad gerencial un fértil campo donde "abrevar" en busca de reflexiones significativas que aporten elementos útiles para abordar la gerencia interinstitucional en contextos diversificados y complejos. El modelo racionalista por sí sólo no brinda suficientes elementos que permitan comprender cabalmente el entrejuego de relaciones de poder, influencia y redes de comunicación propias de las estructuras múltiples de organizaciones públicas y privadas. Por ello es necesario que el conocimiento y la tecnología no solamente rebasen fronteras institucionales, sino también sobrepasen los linderos del conocimiento de las distintas disciplinas y dentro de éstas, exploren las bondades de un conocimiento "transparadigmático"

Los nuevos descubrimientos científico-técnicos tienen una indiscutible incidencia, no únicamente sobre la forma de entender la gerencia tanto pública como privada, sino también sobre la manera de como concebir y adaptar la gerencia a las nuevas realidades socioeconómicas. Se están dando casos en que por obra de nuevas investigaciones científicas se abren campos productivos con inusitados modelos de operación que no sólo se diferencian de los anteriores, sino que se fundamentan en un concepto totalmente opuesto a la práctica usual.


La gerencia debe ahora tornarse innovadora, con énfasis en el capital humano para producción y adaptación, con uso intensivo de tecnología software, que está abriendo la nueva frontera del desarrollo científico-tecnológico de la producción. Las nuevas inversiones se orientan básicamente hacia materiales más livianos y resistentes a la corrosión y al desgaste, como lo son los compuestos metálicos, la cerámica industrial, la fibra de vidrio y la aleación de resinas.  La nueva carrera de la producción está librando batallas con productos más eficientes y menos intensivos en materiales ("desmaterialización de las manufacturas"), en un proceso irreversible de adelanto científico-técnico.

domingo, 27 de septiembre de 2015

La Gestión del Conocimiento y la Universidad del Futuro (*)

* Larrea, M

Davenport (1998), enfoca la gerencia del conocimiento desde un punto de vista pragmático al describir diez principios generales para la gerenciación del conocimiento; ellos son:

1. Gerenciar conocimiento es costoso
2. Requiere soluciones híbridas de gente y tecnología
3. Es altamente política
4. Requiere gerentes del conocmiento
5. Brinda más beneficios a partir de “mapas” que a partir de modelos, más a partir
de mercados que a partir de jerarquías.
6. Compartir y utilizar conocimiento con frecuencia son acciones no naturales
7. Significa mejorar los procesos del negocio que se basan en conocimiento
8. El acceso al conocimiento es sólo el principio
9. La gerencia del conocimiento nunca termina
10. Requiere un contrato de conocimiento

Davenport (1998), plantean que la mayoría de los administradores del conocimiento dan por un hecho que en las organizaciones, el conocimiento está ampliamente compartido y que se puede distinguir el conocimiento de la información. El autor antes señalado, recomienda una guía para diferenciar la administración del conocimiento de la administración de la información. Esta guía esboza los siguientes puntos:

1. La administración del conocimiento hace énfasis en el valor agregado para el usuario. La administración de la información hace énfasis en la entrega y accesibilidad de la información.
2. La administración del conocimiento, agrega valor al conocimiento mediante; la filtración, síntesis, interpretación y limpieza del mismo. La administración de la información, procede a la entrega del contenido disponible con muy pequeño valor agregado.
3. La administración del conocimiento, usualmente requiere sobre la marcha contribuciones y retroalimentación de los usuarios. La administración de la información, hace énfasis en la transferencia unidireccional de la información.
4. En la administración del conocimiento, se balancea el enfoque tecnológico y cultural y su creación de impactos. La administración de la información, está muy enfocada a la tecnología.
5. En la administración del conocimiento, la variación en insumos imposibilita la captura automática del proceso de aprendizaje. En la administración de la información, se asume que la información puede ser capturada automáticamente.

Harris (1999) plantea, que el tipo de entorno de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) de una organización, soporta la transferencia de información, pero no soporta conscientemente la transferencia de conocimiento. Otra opinión la da World Bank (1999); donde dice que es expresamente fácil y rápido transferir información de un lugar a otro, pero es muchas veces muy difícil y lento transferir conocimiento de una persona a otra.

O’ Dell y Grayson (1998); proponen una estructura comparativa entre una cultura que favorece la transferencia del conocimiento y otra que no; tal como se muestra a continuación:

1. Una cultura pro – transferencia del conocimiento, propicia el aprendizaje a través de la enseñanza y la transferencia de esta. Mientras que en una cultura no pro – transferencia del conocimiento, no hay incentivos o sanciones para promover la transferencia de información.

2. Una cultura pro – transferencia de conocimiento, propicia el entendimiento común a través de compartir historias y experiencias. En la cultura no pro – transferencia del conocimiento, al equipo de trabajo, se les otorga muy poco tiempo para la identificación de las lecciones aprendidas de los proyectos y/o programas educativos.
3. La cultura pro – transferencia del conocimiento, propicia el continuo intercambio y creación de nuevo conocimiento, conforme la experimentación ocurre, la gente comparte y aprende. En la cultura no pro – transferencia del conocimiento, las suposiciones acerca de los proyectos o actividades no son cuestionadas, confirmadas o recusadas.
4. En la cultura pro – transferencia del conocimiento, hay afinidad de áreas de interés y experiencia. En la cultura no pro – transferencia del conocimiento, los individuos son contratados y promovidos en base a su experiencia técnica.
5. La cultura pro – transferencia del conocimiento, propicia las relaciones personales. Mientras que la cultura no pro – transferencia del conocimiento, plantea que las diferentes misiones y visiones de las divisiones, departamentos, niveles del pensum de estudio; producen diferentes culturas que inhiben la transferencia de conocimiento y las lecciones aprendidas.

O’ Dell y Grayson (1998) señalan además, que la administración del conocimiento no depende de la tecnología para hacer el proceso más eficiente. Pero si depende del reconocimiento, que el conocimiento reside en las mentes de las personas, usando tecnología para facilitar su transferencia, no se reemplaza su origen eminentemente humano. Nos deja claro con esto que el Knowledge Management es más que utilización de tecnología, y que la función de ésta es soportar su transferencia.

Knapp (1998); señala que cuando una empresa se involucra en un proyecto que se circunscribe como administración del conocimiento; dentro de los requerimientos de tecnología que debe considerar como obligatorios, es simplificar las herramientas de computo que permitan que la gente se conecte con los sistemas de la organización y que soporten la colaboración incluyendo motores de navegación - búsqueda y tecnologías de almacenamiento de datos. Respecto de las tecnologías de información relacionadas con la administración del conocimiento, señala este autor, que son cuatro las características que una organización transformada por una gestión exitosa de Knowledge Management debe cumplir; ellas son: (1) Ubicuidad, (2) Velocidad, (3) Comunidades Virtuales, (4)Negocios sin Fronteras.

El World Bank (1999), señala que la mayoría de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), ahora disponibles tienden a ayudar más a la diseminación del know- how, pero ofrecen poca asistencia para el conocimiento. Las herramientas que apoyan la creación de conocimiento a menudo están poco desarrolladas, aunque los espacios de trabajo colaborativo prometen muchas oportunidades a través de la facilitación de la participación más allá de los límites de tiempo y espacio.

Un artículo aparecido en The Journal of Business Strategy (anónimo 1998), plantea las características de un sistema ideal de transferencia de conocimiento; ellas son:

1. El número de transmisiones de conocimiento debería ser reducido a uno, para lograr la menor distorsión de conocimiento.
2. Cada uno debería tener acceso a la base de conocimiento de la organización.
3. A cada individuo se le debería dejar ingresar conocimientos al sistema.
4. El sistema debería funcionar a través del tiempo y el espacio, con disponibilidad de la base de conocimiento durante las veinticuatro (24) horas del día.
5. El sistema debería de ser fácil de usar para aquellos que no son expertos en computadoras.
6. El sistema debería comunicar en cualquier lenguaje, el que mejor sea entendido por el usuario.

Hay una fuerte y sinergética relación entre las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) y la administración del conocimiento, esta relación hace que cada vez haya más sofisticación y avance en ambos frentes. En la medida en que las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) se han convertido en las herramientas de escritorio y el vínculo de unos con otros, se ha tenido más acceso a información y al conocimiento de otras personas.

O’ Dell y Grayson, F. (1998); plantea que el papel de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) en la transferencia del conocimiento, hacen posible la conexión de información, pero no hacen que suceda la transferencia de conocimiento; además añade que el hecho de comprar sistemas e implementarlos en la mejor arquitectura informacional no es por si misma, una garantía de transferencia del conocimiento. Por lo que cabe entonces hacer la siguiente reflexión: “algunas veces, demasiada tecnología o el mejor tipo de tecnología, puede mermar los esfuerzos de la administración del conocimiento”.

La gestión del conocimiento no es más que gestionar los flujos de información y llevar la información correcta a las personas que las necesitan… Esta ayuda a las empresas a reaccionar con rapidez ante mercados cada vez más cambiantes. Aún cuando la definición que se hace es bastante limitada, expresa una tendencia creciente en el desarrollo de software de soluciones.

La gestión del conocimiento; se ha convertido en una tendencia reorientadora de muchas prácticas empresariales y organizativas a nivel mundial. Por una parte, se puede decir que gracias a su aparición y amplia difusión los temas de aprendizaje y conocimiento, han cobrado nueva fuerza y perspectiva dentro del sector laboral. Pero por la otra, sin pretenderlo intencionalmente, han reducido y minimizado la concepción de aprendizaje y conocimiento a una simple disposición lógica de contenidos gestionados digitalmente, quedando sin resolver elementos básicos de los nuevos paradigmas de la educación.

En plazos de tiempo muy cortos se está pasando de una lógica de producción vertical, es decir, de línea de ensamblaje, al reconocimiento del que el capital intelectual, parte del llamado know how - el concepto va más allá del “saber hacer”, ya que incluye la experiencia y un conjunto de conocimientos técnicos o prácticos, de los que se obtiene un conocimiento. La sociedad de la información y del conocimiento, basa su experiencia en el desarrollo de herramientas de gestión provenientes de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), conjuntamente con la transferencia del conocimiento. Sin  embargo, el advenimiento de éste nuevo modelo significa ante todo una ruptura cultural de la que se derivan procedimientos y actividades dirigidas al cuidado del conocimiento como un capital y, un valor diferenciador de cada organización.

La gestión del conocimiento posee una complejidad que reside en (1) los propios límites de los métodos y procedimientos tradicionales para gestionar una organización, (2) la propia complejidad del proceso de aprendizaje y sus nuevos paradigmas. A los cuales hay que sumar el vertiginoso avance que progresiva e irreversiblemente han impuesto las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), con los procesos globales y la comunicación en “Red”.

La sociedad de información es también una sociedad de aprendizaje, en la que desvanecen los límites espaciales del saber, los tiempos y las rutas organizacionales de la transmisión del conocimiento, transformándose en una comunicación abierta de experiencias que surgen y crecen en función del interés y de los descubrimientos que la sociedad logra mediante las tecnologías de la información y la comunicación (TIC); donde éstas sin duda representan una gran contribución al proceso de enseñanza en la educación superior. Sin embargo para lograr el proceso enseñanza – aprendizaje, deben contemplarse las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) conjuntamente con la transferencia del conocimiento; sólo así se alcanzaría la educación de calidad que la universidad del futuro merece.

Gestión Estratégica del Conocimiento (*)

* Martínez, Peñalver, Salamanca

Existe un consenso generalizado en considerar que una de las características más destacable de la realidad económico-social que nos ha tocado vivir en los últimos años del siglo XX y primeros del presente siglo es la actuación de los distintos agentes en un contexto de cambio rápido y continuado (en tecnologías, sistemas, procesos, productos, tendencias) propiciado por las condiciones de globalización y competencia presentes que desembocan en una situación en la que casi todo es "copiable y/o comprable".

En un entorno altamente complejo y de difícil predicción, que en el futuro aún estará más marcado por el cambio, por sus causas y sus efectos, las organizaciones deben actuar más allá de los sistemas tradicionales de gestión, que siguen siendo válidos pero insuficientes y por tanto ineficientes, y deben buscar factores sostenibles en el tiempo que no sean fáciles de comprar o copiar por sus competidores, que les permitan recuperar la diferencia y les aporten ventajas competitivas.

Entre esos factores emergen con fuerza en los últimos tiempos "los intangibles", y en particular constituye un objetivo estratégico para las organizaciones la creación y potenciación del "conocimiento organizativo", que necesariamente se ha de sustentar en personas, medios y tecnologías que deben ser gestionados convenientemente. Nace así la denominada era o sociedad de la información y del conocimiento.

El éxito y la excelencia son metas de la dirección y la respuesta estratégica para crear valor le lleva a poner en marcha sistemas, herramientas y entornos de trabajo que permitan realizar una gestión eficiente de la información y del conocimiento necesarios para responder a las estrategias, planes y objetivos de la organización. Se hablando de una “Gestión integrada y sistematizada” de los tres factores que en el contexto actual aparecen como determinantes del éxito o del fracaso de las organizaciones: Las personas, la tecnología y la información.

Blanco Dopico et alt. (1998, 1999 y 2002) analizan la estrategia y cultura organizativa y el aprendizaje organizacional e individual como elementos básicos de un "Sistema de información contable para la gestión estratégica", al señalar que éste, si la actuación organizativa se sustenta en una aproximación estratégica basada en el análisis prospectivo y el tratamiento de la incertidumbre, debería tratar de reflejar los posibles escenarios de actuación de la organización y las situaciones a las que deberá hacer frente, modelizando conjuntos de efectos y consecuencias mediante análisis sucesivos de diferentes combinaciones de los elementos del contexto general de la organización.

Es de general aceptación que el Capital intelectual tiene tres componentes o formas de manifestarse el conocimiento, pues el capital es conocimiento, que son:

a) Capital humano.
b) Capital estructural.
c) Capital relacional.

La integración de todo el conocimiento con el fin último de crear valor, y por tanto convertirlo en Capital financiero (cotización en bolsa) lleva a diseñar un sistema de Gestión del conocimiento que recoja los mecanismos que la organización tiene que poner en marcha para hacer factible que el modelo dinámico de Capital intelectual actúe y genere stock individual (capital humano) y colectivo (capital estructural y capital relacional).

Capital humano

Conocimiento de las personas (capacidad y compromiso). Es el valor de lo que los individuos pueden producir, tanto individual como, sobre todo, colectivamente. Tiene que ver con las competencias (conocimientos, habilidades y cualidades profesionales), con la capacidad de innovar y mejorar, y con el compromiso y la motivación (dedicación y calidad en la actuación). En definitiva, conocimiento aplicado muy relacionado con el compromiso. El modelo de gestión con relación al capital humano se centra en los siguientes aspectos:

1. Las competencias, que se materializan en:

a) Gestión de la formación: que supone contemplar la cantidad de formación, su calidad, la aplicabilidad y el acceso a la misma.
b) Gestión para definición y difusión de competencias o valores necesarios para alinearse con la estrategia y el logro de los objetivos.

2. La capacidad de innovar y mejorar, que se materializan en:

a) Gestión de la diversidad.
b) Gestión de la colaboración
c) Gestión de la iniciativa y de la creatividad.
d) Gestión del aprendizaje.
e) Gestión del cambio.

3. El compromiso y la motivación, que se materializan en:

a) Gestión participativa: interiorización y compromiso con el proyecto.
b) Gestión del reconocimiento, la motivación y la compensación.
c) Gestión de la comunicación interna: canales, mensajes, etc.
d) Gestión del clima de trabajo.
e) Gestión del cumplimiento.

Capital estructural

Conocimiento de la organización (conocimiento, tecnología y cultura). Es el valor del conocimiento clave sistematizado, empaquetado, difundido y accesible, conformado por los procesos, medios, infraestructuras, tecnología, sistemas y controles, que posibilitan la creación de valor. Por eso algunos (Edvinsson y Malone, 1999) lo separan en capital innovación (identificado como la renovación y los resultados de la innovación en forma de derechos comerciales protegidos, propiedad intelectual y otros activos intangibles, así como los talentos usados para crear y llevar rápidamente al mercado nuevos productos y servicios) y capital proceso (identificado como los procesos de trabajo, técnicas y programas para empleados que aumentan y fortalecen la eficiencia de producción o la prestación de servicios). El modelo de gestión con relación al capital estructural se centra en los siguientes aspectos:

1. Las infraestructuras de relación con el cliente, que se materializan en:

a) Despliegue de redes comerciales y canales de autoservicio y complementarios.
b) Localización y capacidad de atención de los canales.

2. Las tecnologías y la calidad de los procesos, que se materializan en:

a) Despliegue tecnológico: en cantidad, modernidad, capacidad adaptación al usuario.
b) Tecnologías de producto.
c) Gestión de la arquitectura de la información.
d) Certificaciones ISO, auditorías y resultados.

3. La organización y los sistemas de dirección y gestión, que se materializan en:

a) Actualización de las estructuras organizativas: funciones, organigramas, etc.
b) Sistemas de información de gestión.
c) Resultados de la función auditoría.

Capital relacional

Conocimiento del entorno aplicado o forma de relación de la organización con el exterior (base y valor de marca). Es el valor de la base de clientes, de la capacidad de mantener la relación con ellos y de su potencial, y el valor referido a otros agentes del entorno como los proveedores, las autoridades. Algunos lo separan en capital comercial (se centra en las relaciones con clientes y proveedores y en el conocimiento del grado de satisfacción de éstos) y capital comunicacional (relacionado con actividades de comunicación con el exterior dentro de las actividades de marketing). El modelo de gestión con relación al capital relacional se centra en los siguientes aspectos:

1. Lealtad y vinculación, que se materializan en:

a) Gestión de la calidad: interna y percibida por el cliente.
b) Gestión de la relación con los clientes.
c) Cuotas de mercado y cuotas de clientes.
d) Gestión de la marca

2. Intensidad, colaboración y conectividad, que se materializan en:

a) Gestión de canales: individual e integradamente
b) Gestión de convenios con clientes institucionales.
c) Gestión de la imagen corporativa..
d) Gestión de relaciones con la sociedad.
e) Gestión de alianzas estratégicas.

Incorporar indicadores (de esfuerzo realizado o de posicionamiento) en los sistemas de gestión permitirá a las organizaciones medir, efectuar un seguimiento de la evolución e incrementar su capital intelectual. Evidentemente, tales indicadores deben ser incorporados en los documentos de comunicación de información que elabore la organización, siendo un hecho cada vez más frecuente ver en los informes anuales (o con otro periodicidad) de las grandes empresas un apartado dedicado al capital intelectual.

La consideración de los indicadores (para la gerencia) cobra pleno sentido cuando forman parte, junto a otras informaciones sobre la entidad y su entorno, de un modelo de gestión basado en el cuadro de mando integral, que ha de servir de base para definir las relaciones causa-efecto entre objetivos, con la finalidad de fijar las estrategias y los correspondientes objetivos operativos, para evitar fines incompatibles, y para detectar desviaciones y explicar sus causas.

Como señalan Amat y Soldevilla (2002) previo a las formulaciones de Kaplan y Norton ya se utilizaba en el ámbito de la gestión el cuadro de mando como instrumento de información y control (la doctrina fracesa, especialmente, con profesores como Lauzel y Cibert, 1967, constatable empíricamente en varios trabajos) aunque sin visión integradora, que es asumida posteriormente (Blanco, 1976) aunque sin sustentarse en un modelo de relaciones entre los diversos indicadores que permitan identificar las causas y los efectos que afectan a los factores claves de éxito de una organización, aportación que surge con las propuestas sobre el cuadro de mando integral de Kaplan y Norton (1992, 1997 y 2000).

Siguiendo a Blanco Dopico et alt. (2002) señalamos que el diseño e implantación de un cuadro de mando integral parte, en primer lugar, de una definición clara de la visión/misión de la organización y de la estrategia que la misma pretenda desarrollar, por cuanto ambas condicionan el proceso de creación de valor de la entidad y sus factores críticos de éxito, cuyas características y relaciones causa-efecto dicho cuadro de mando busca representar y evaluar; y, en segundo lugar, se debe identificar a los usuarios de la información recogida en el mismo.

En todo caso, es necesario ser muy riguroso al incorporar los indicadores al cuadro de mando, que deben cumplir (AECA, 1998):

a) Ser fruto de la estrategia organizativa y estar concectados a las áreas y factores.
b) Referirse a objetivos concretos y alcanzables, que deben estar precisados.
c) Ser reflejo fiel de lo que ocurre en los procesos.
d) Medir aspectos relevantes de la actuación de la entidad
e) Ser fácilmente mensurables.
f) Ser claros y de fácil comprensión.

Las medidas interrelacionadas en que se traducirá la misión/visión de la organización en el cuadro de mando integral son alineadas, con un enfoque estratégico, en las siguientes perspectivas:

a) Financiera: objetivos de ingresos y rentabilidades que, en la mayoría de las organizaciones, sirven de soporte y enfoque a las restantes perspectivas. La cuestión sería: para maximizar el valor para el accionista ¿qué objetivos financieros se deben alcanzar? 
b) Clientes: segmentos de mercado y clientes en los que se quiere actuar, creando productos y servicios adecuados a los mismos. La cuestión sería: para alcanzar los objetivos financieros ¿qué necesidades del cliente/sociedad se deben satisfacer?
c) Procesos internos: aquellos que se han de llevar a cabo para cubrir las expectativas de los consumidores. La cuestión sería: para satisfacer a nuestros clientes, ¿en qué estructuras, sistemas, procesos, etc., de la cadena de valor se debe ser excelente?
d) Formación y crecimiento: capacidad de la organización y sus miembros para innovar y aprender, asegurando la posición competitiva actual y tratando de mejorar la futura. La cuestión sería: para alcanzar los objetivos financieros ¿cómo se debe aprender, innovar y crecer?

Enlazar las cuatro perspectivas o áreas críticas anteriores con el valor de las organizaciones/instituciones (Capital financiero + Capital intelectual) nos lleva a considerar que el capital humano y el capital estructural son facilitadores (causas) para la consecución del capital relacional y capital financiero de las mismas (efectos).

La gestión del conocimiento supone, de una forma simple y a la vez práctica, dos grandes retos para las organizaciones:

1. Poner a disposición de las personas (individual o colectivamente) el conocimiento explícito o codificado (información en todo tipo de soporte: libros artículos, guías, manuales, circulares, procedimientos, sistemas de trabajos, sistemas expertos) de carácter relevante a tiempo (Just in time) y en el lugar de trabajo (On the job).
2. Propiciar la codificación y comunicación del conocimiento tácito (el que está residenciado en la mente de las personas: juicio profesional, oficio, sentido de la institución, profesionalidad, expertise, etc.), lo que supone transformarlo en conocimiento explícito.



Gestión del Conocimiento y Gestión de la Información (*)

*. Resumen de Bustelo y Amarilla (2001) en Info@area

La gestión del conocimiento es todo el conjunto de actividades realizadas con el fin de utilizar, compartir y desarrollar los conocimientos de una organización y de los individuos que en ella trabajan, encaminándolos a la mejor consecución de sus objetivos. El conocimiento en una organización se produce cuando un individuo de la misma hace uso de lo que sabe y de la información que tiene disponible para la resolución de un problema o el desarrollo de un proyecto. 

Los expertos distinguen entre dos tipos de conocimientos: Conocimiento explícito y tácito. El primero es el que dentro de la organización tiene establecidas las fórmulas por las cuales se puede trasmitir a otras personas (un ejemplo de gestión del conocimiento explícito se ha dado siempre en la comunidad científica, que comparte con otros científicos los resultados de sus investigaciones). Por el contrario, el conocimiento tácito, es aquel que toda organización tiene, pero que no queda plasmado ni registrado en lugar alguno estando totalmente ligado al grupo de personas que componen la organización en cada momento.

La evolución del desarrollo tecnológico ha sido tan importante en los últimos años, que ha supuesto muchos cambios profundos en la manera de trabajar, de hacer negocios y en la propia sociedad. Muchos de estos cambios están todavía en evolución y necesitan de
un corpus teórico en el que asentarse. La Gestión del Conocimiento es más una filosofía de gestión, que realmente unas técnicas o unos medios específicos que se puedan aplicar en cualquier entorno. Por eso se debe tener en cuenta que la gestión del conocimiento no se puede implantar en un corto espacio de tiempo.

Desde el punto de vista practica se pueden distinguir tres frentes en los que se desarrolla la Gestión del Conocimiento:

- En la gestión de la información. La tendencia es a implantar sistemas que permitan que la información que tiene la organización y los individuos que la componen puedan ser compartida por todos. En este sentido, se está desarrollando mucho la elaboración de “mapas documentales” y de “conocimientos” en los que se representa y da acceso de manera gráfica a toda la tipología documental que se produce o maneja en una organización, de modo que todo el mundo sabe qué hace el resto de departamentos o personas de la misma. Este tipo de prácticas, suele implantarse en un entorno de Intranet, con el fin de darle la máxima utilidad y accesibilidad.

- En la gestión de recursos humanos. Para que las ideas fluyan y los individuos se sientan motivados a aportar sus conocimientos a la organización hay que establecer unas políticas de desarrollo de recursos humanos, que permitan que esto sea posible. Esto se logra a través de distintos medios, como por ejemplo la formación continua del personal. 

- En la medición de los activos intangibles. Las organizaciones tratan de medirlos para demostrar su potencial y su capacidad de enfrentar el futuro con éxito; así como para demostrar su crecimiento a lo largo del tiempo. En general, se trata de atribuir un valor contable a los recursos que resultan intangibles por el momento.

Por lo tanto no se debe confundir la implantación de un programa de " Gestión del Conocimiento" con:

  • La inversión en herramientas informáticas: en muchas organizaciones se ha pensado que abordar la implantación de un programa de gestión del conocimiento es sinónimo de adquirir una herramienta informática de última generación e implantar su uso a nivel corporativo. Esto es un gran error, porque la informática es un elemento fundamental para la gestión del conocimiento, pero no es el único.
  • Incluir en los procedimientos de trabajo, la obligación de que las personas “documenten” lo que saben. Estas prácticas normalmente caen en desuso al poco de implantarse, pues las personas deben seguir cumpliendo con su trabajo además y no se les ofrece nada por compartir su conocimiento.


No se debe confundir Gestión del Conocimiento con Gestión de la Información. En este sentido, la gestión de la información se puede definir como el conjunto de actividades realizadas con el fin de controlar, almacenar y, posteriormente, recuperar adecuadamente la información producida, recibida o retenida por cualquier organización en el desarrollo de su actividades. En el centro de la gestión de la información se encuentra la gestión de la documentación (la información que queda plasmada en documentos) y que pude ser de tres tipos:

  • Interna: hace referencia a aquella documentación generada o recibida por la organización en el ejercicio de sus funciones, es decir, son documentos que surgen de la actividad diaria de esa institución. En este grupo, encontramos tanto la documentación típicamente administrativa y de gestión: contabilidad, correspondencia, informes, actas de reuniones, procedimientos de trabajo, y la documentación técnica que refleja la propia actividad de la organización.
  • Externa : además de la documentación producida por la propia organización, ésta y las personas que trabajan en ella necesitan, a menudo, consultar y manejar fuentes de información externas: libros, revistas, internet
  • Pública: es aquella documentación que la organización produce de cara al público, para comunicarles hechos, actividades, acontecimientos.


Sin una adecuada gestión de la información, es imposible llegar a la gestión del conocimiento. Las propuestas de la gestión del conocimiento representan un modelo de gestión que se basa en gran parte en gestionar adecuadamente la información. Es por lo tanto el paso previo, que cualquier organización debería dar antes de tratar de implantar un sistema de gestión del conocimiento.

Existen varios componentes que son necesarios para dar el salto de la gestión de la información a la gestión del conocimiento. En primer lugar, la gestión del conocimiento es un modelo de gestión de toda la organización, cosa que nunca ha sido la gestión la información. Dependiendo del estilo del empresario y de la organización, los sistemas de gestión de la información, cada vez más importantes a medida que las tecnologías ofrecían nuevas posibilidades, se adaptaban a los modelos de gestión existentes.

En segundo lugar, para gestionar el conocimiento hay que tener en cuenta que este no se produce sólo por la gestión de la información, sino que deben intervenir procesos y personas. En una organización puede existir un perfecto modelo de gestión de la información, pero si los individuos no lo utilizan es imposible que se cree conocimiento. Por esta razón otra de las tendencias muy involucradas en la definición de la gestión del conocimiento es la que proviene de la gestión de los recursos humanos. La gestión de la motivación, del talento, del trabajo en equipo y, sobre todo, la creación de un ambiente de trabajo que facilite la compartición de ideas, es una tarea a la que difícilmente se accede a través de la gestión de la información.

Desde luego, el nacimiento de la idea de la "gestión del conocimiento" parte de la realidad empresarial y por lo tanto, lo que busca en última instancia es aumentar el beneficio económico de las empresas. Sin embargo, sus ideas pueden ser aplicables a entornos en los que lo que se busca no es el beneficio económico, sino el beneficio social o cultural.

De la misma manera que anteriormente se han aplicado otras tendencias nacidas en el entorno de la empresa privada como la gestión de calidad, las técnicas de marketing o la planificación estratégica, la gestión del conocimiento tiene cabida en la administración pública, en instituciones culturales y en organizaciones sin ánimo de lucro.

La tendencia marcada por las teorías de la "gestión del conocimiento" es imparable. La sociedad de la información requiere de organizaciones, tanto públicas como privadas, que se adapten a los nuevos baremos y que sean capaces de aprovechar, en su propio beneficio, las tecnologías de la información.