Un sistema complejo se define como aquel
compuesto por varias parte interconectadas cuyos vínculos entre ellas contienen
información adicional y oculta al observador. Como resultado de estas
interacciones entre las partes surgen propiedades que no pueden explicarse
a partir de las propiedades de los elementos aislados, Estas propiedades que
emergen se llaman exactamente así: propiedades emergentes.
En este sentido las organizaciones de
individuos son sistemas típicamente complejos porque están en la naturaleza de
las personas interrelacionarse. Y dado que cada cual es un ser único, con sus
características propias, que conforman su identidad, carácter y personalidad,
estas relaciones hacen de las organizaciones sistemas altamente complejos. La
propia característica de asociación o relación laboral es un emergente del
sistema empresa.
Por otra parte las organizaciones por ser
sistemas abiertos intercambian materia y energía con su medo ambiente.
Esto las lleva a estar en una situación de poca estabilidad constantemente
fuera de equilibrio. En este sentido, la complejidad comprende este
comportamiento impredecible, la interdependencia de diversos sistemas simples
para la toma de decisiones, la interacción de variables de diversa índole.
Hacia el exterior de la organización, la
globalización económica, el funcionamiento dinámico de las redes informáticas,
la necesidad de innovar para ser competitivos y romper fronteras creando
alianzas estratégicas son solo algunas de las fuertes presiones que se ejercen
sobre las organizaciones. Lo complejo lleva, supone o expresa emergencias. Como
lo que es del orden del acontecimiento nuevo y no previsible, la emergencia es
una noción crucial para comprender la complejidad. El surgimiento de la vida
fue una emergencia en relación al dominio de lo no-vivo; un descubrimiento
científico es una emergencia en relación al conjunto de conocimientos ya
consolidados; La emergencia habla acerca de una combinación original de
elementos o padrones ya existentes. En las palabras de Hubert Reeves, “esas
combinaciones son portadoras de propiedades nuevas, definidas emergentes, que
no preexistían absolutamente en los elementos aislados.
En la complejidad organizacional de la
nueva gerencia se hace énfasis en la concepción de las corrientes del pensamiento
complejo concebida desde el punto de vista del recurso humano como el capital
intelectual, estrategia de éxito, que se implementa, para el proceso de
competencias, lo que se denomina ciclo de desarrollo. Los expertos en
desarrollo de capital intelectual han demostrado que las competencias
actitudinales son parte innata de la persona y, por tanto, son más difíciles y
complejas de aprender y de adquirir, aunque en la mayoría de los casos se
pueden desarrollar.
La complejidad está llegando a un grado
tal que quienes toman decisiones deben agudizar su entendimiento para escoger
con cuales inconvenientes pueden convivir, durante cuanto tiempo y con que
grado de intensidad. El arsenal tecnológico de hoy día permite resolver
problemas de producción, comunicaciones, transporte, etc., pero al mismo tiempo
tiende a crear contaminación ambiental, exige una gran inversión económica en
la formación de recursos humanos especializados y hasta crea interrogantes
acerca del dominio que sobre el ser humano puede generar esa tecnología creada
por él mismo. El bienestar y el crecimiento económico de un país puede
acarrearle a éste situaciones críticas producto de "los problemas del
progreso".
Todas estas realidades significan retos de
alta complejidad en las organizaciones modernas, por ser en ellas donde suceden
casi todos los fenómenos de la vida humana. La densificación de la estructura
de las relaciones interorganizacionales genera tensiones y complejidades que
constantemente obliga a replantear y repensar la labor y las exigencias del
líder/gerente y al escrutinio permanente de su entorno. Estas realidades a su
vez van creando un estado tal de interdependencias, que hace cada vez menos
capaces a las instituciones de resolver sus problemas por sí mismas, pues requieren
del concurso creciente de otras organizaciones. La espesa red de
interrelaciones se va haciendo más extensa y compleja, convirtiéndose en un
desafío para el gerente endocéntrico, que ve la complejidad casi únicamente
dentro de su organización y no fuera de ella. Por el contrario, el gerente
exocéntrico reconoce la complejidad interna pero valora la externa en sus
justas dimensiones y le asigna una importancia creciente en la toma de
decisiones.
El debate científico entre las
perspectivas moderna y postmoderna le brindan a la actividad gerencial un
fértil campo donde "abrevar" en busca de reflexiones significativas
que aporten elementos útiles para abordar la gerencia interinstitucional en
contextos diversificados y complejos. El modelo racionalista por sí sólo no
brinda suficientes elementos que permitan comprender cabalmente el entrejuego
de relaciones de poder, influencia y redes de comunicación propias de las
estructuras múltiples de organizaciones públicas y privadas. Por ello es
necesario que el conocimiento y la tecnología no solamente rebasen fronteras
institucionales, sino también sobrepasen los linderos del conocimiento de las
distintas disciplinas y dentro de éstas, exploren las bondades de un
conocimiento "transparadigmático"
Los nuevos descubrimientos
científico-técnicos tienen una indiscutible incidencia, no únicamente sobre la
forma de entender la gerencia tanto pública como privada, sino también sobre la
manera de como concebir y adaptar la gerencia a las nuevas realidades
socioeconómicas. Se están dando casos en que por obra de nuevas investigaciones
científicas se abren campos productivos con inusitados modelos de operación que
no sólo se diferencian de los anteriores, sino que se fundamentan en un
concepto totalmente opuesto a la práctica usual.
La gerencia debe ahora tornarse
innovadora, con énfasis en el capital humano para producción y adaptación, con
uso intensivo de tecnología software, que está abriendo la nueva frontera del
desarrollo científico-tecnológico de la producción. Las nuevas inversiones se
orientan básicamente hacia materiales más livianos y resistentes a la corrosión
y al desgaste, como lo son los compuestos metálicos, la cerámica industrial, la
fibra de vidrio y la aleación de resinas. La nueva carrera de la producción
está librando batallas con productos más eficientes y menos intensivos en
materiales ("desmaterialización de las manufacturas"), en un proceso
irreversible de adelanto científico-técnico.